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La política de Weimar o la fragilidad de la democracia

#41 / Mayo-junio

Marició Janué

Franz von Papen, Wilhelm Freiherr Gayl, Paul von Hindenburg, Kurt Schleicher y Otto Meissner, fotografiados en septiembre de 1932. © Sueddeutsche Zeitung Photo/Alamy Foto de stock

El primer título que se me ocurrió cuando recibí la propuesta de escribir un ensayo a propósito del centenario de la fundación de la República de Weimar (1918-1933) y la aprobación de su Constitución en 1919 fue «La trágica historia de la República de Weimar». El carácter desgraciado de aquella «primera democracia alemana», que sólo logró subsistir catorce años y desem-bocó en una dictadura extremadamente criminal, siempre me había fascinado. Me lo explico porque, seguramente, emotivamente me suscitaba paralelismos con «nuestras» repúblicas, la Segunda (1931-1936), más cercana en la cronología y en el contexto sociopolítico en general, pero incluso también con la anterior Primera (1873-1874), a la que yo había dedicado una etapa fundamental de mi carrera como investigadora. En los tres casos, se trataba de intentos, desde mi óptica, admirables e incluso heroicos, de democratizar sociedades con tics autoritarios muy tenaces. Estos proyectos, desgraciadamente, se frustraron pronto, en el caso de «nuestras» repúblicas incluso bastante más rápido que en la de Weimar.

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Marició Janué, La política de Weimar o la fragilidad de la democracia


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