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La Maleta de Portbou

¿Qué hay en casa?

Octavi Rofes

#52 /Mayo-Junio 2022

The Concrete Tent, obra de los arquitectos Sandi Hilal y Alessandro Petti, 2015-2018, hormigón, acero, placa de cemento, luces led de energía solar, 98/10 × 13 × 16, 1/2. Está ubicada en el campo de Dheishe fundado en 1949 al sur de Belén y hoy acoge a más de 12.000 refugiados que son los hijos y los nietos de la población desplazada de 45 aldeas ya desaparecidas. En el pequeño jardín del centro cultural Al-Feniq. Es una casa colectiva para quienes quieran participar en los debates y seminarios que organiza la plataforma Campus in Camps, un lugar de reunión, una universidad. Y es también el resultado de la voluntad de dar forma y materia a la experiencia del exilio, a la permanencia de la transitoriedad, y crear un símbolo habitable. La casa en el campo de refugiados de Dheishe es una tienda de cemento. © Octavi Rofes

La pregunta es sobre la casa. O contra la casa. Una pregunta recurrente que parece indicar la necesidad de no dar por hecha la conexión entre un conjunto de ideas heredadas sobre la domesticidad y la experiencia cotidiana que tenemos de ella en el presente. Una manera simple pero eficaz de abordar las actualizaciones que ha recibido esta pregunta en las últimas décadas es fijarnos en los cambios que se han dado en el uso de los pronombres interrogativos que remplazan al sujeto al que se dirigen las dudas. La atención al pronombre inicial permite identificar una primera época, a finales del siglo pasado, en la que el predominio del dónde fue el reflejo de las ansiedades de la deslocalización. Al no dar por hecho un lugar prefijado, el poder performativo de la pregunta sobre el dónde de la casa propició la puesta en valor de un imaginario de formas de vida nómada que, hasta ese momento, habían sufrido un considerable descrédito. Entre las respuestas que, desde el diseño, se dio a la pregunta sobre el lugar de la casa, destaca el precedente de New Babylon, la ciudad transnacional para ciudadanos cosmopolitas desarrollada por Constant a mediados del siglo pasado como laberinto planetario de espacios interiores en continua transformación (Mark Wigley, Constant’s New Babylon: The Hyper-Architecture of Desire, Róterdam, 101, 1998). En los años 1980, una vez Constant ya había decidido convertir en un oscuro escenario distópico a su ciudad ideal de escala planetaria, el destinatario de la casa desplazada dejó de ser colectivo cuando Toyo Ito presentó sus Pao I y II como refugios efímeros para una mujer nómada en Tokio (Toyo Ito, Toyoito: 1986/1995, Madrid, El croquis, 1995). Los Pao son unidades elementales de privacidad que subsisten conectadas a los servicios comunes de la ciudad; como parásitos. Y, el final de etapa, ya en 2000, la instalación Hibye de Martí Guixé en el MoMA sustituyó los pocos elementos constructivos, flexibles y ligeros, aún presentes en sus antecesores, por un proceso de aprendizaje de nuevas prácticas del sujeto que permiten «interiorizar el interior» y, así, situar la casa literalmente en cualquier parte donde tenga lugar la invocación privada al hogar.


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