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Réplica al artículo “Josep Pla, un liberal sui generis”

Josep Guixà, autor de “Espías de Franco: Josep Pla y Francesc Cambó”, Fórcola, 2014, responde a las referencias a su libro que el autor de La Maleta 41, Joan Ramon Resina, hace en su artículo “Josep Pla, un liberal sui generis”.

El profesor Joan Ramon Resina cuestiona en su artículo “Josep Pla, un liberal sui generis” (mayo-junio 2020) algunas aportaciones de mi libro “Espías de Franco: Josep Pla y Francesc Cambó” (2014). Me gustaría introducir un par de datos que, quizás a causa del “torbellino de tosca prosa” de mi libro, se le han pasado por alto. Cuando relaciono la evolución conservadora de Pla con el matrimonio de su hermano Pere con la hija del magnate del corcho de Palafrugell en 1927, Resina comenta que se trata de un “atajo de cábalas”. No puedo más que estar de acuerdo con él, pero olvida decir que tales cábalas se sustentan en varias cartas de Pla a su hermano en las que aborda su dependencia del mecenazgo de Joan Miquel (el suegro de Pere Pla). Si antes de celebrarse el matrimonio, el empresario amigo de Cambó y Estelrich ya sugirió a Pla en qué periódicos tenía que escribir, no hace falta tener mucha imaginación para pensar que movió algún hilo para el ingreso de Pla en las filas periodísticas de la Lliga. (Josep Pla. “Cartes a Pere”, ed. Xavier Pla, Barcelona, Destino, 1996, carta del 2-VII-1925).

En otro momento, Resina pone en duda mis revelaciones sobre Pla aduciendo su espionaje favorable a los aliados, ya avanzada la segunda guerra mundial, en la Costa Brava. “Es interesante destacar, en relación con las insinuaciones de Guixà, el informe emitido por la Guardia Civil al Gobierno Civil donde se relacionaba a Pla con la Lliga Catalana sin mencionar a ningún contacto falangista ni tampoco ninguna actividad a favor de Franco. Si Pla hubiera estado tan cercano a la Falange como Guixà deja entrever, o si hubiera estado activamente al servicio del dictador, habría sido extraño no informar de dichos antecedentes en el interrogatorio policial”. Me temo que no era tan extraño. De haberse vanagloriado de los servicios prestados entre 1934 y 1938 o de los artículos en “Arriba” en 1940, una simple consulta de los agentes a sus antecedentes policiales hubiera puesto en evidencia que, a finales de 1940, Pla fue denunciado en Madrid por formular unos comentarios desafectos al fascismo y que, avalado por el falangista Sánchez Mazas, tuvo que dar explicaciones al Jefe superior de policía Orbaneja. El episodio aparece en la correspondencia de Sentís con Pla y me fue corroborado por el propio Sentís.

Me alegra comprobar que, al menos, el profesor Resina comparte mi diagnóstico de que Pla fue esencialmente un contrarrevolucionario. Situarlo, como hace él, bajo la advocación de Burke, siempre dispuesto a pasar de lo bello a lo sublime, de la jerarquía a la violencia (Corey Robin. “La mente reaccionaria”, Madrid, Capitán Swing, p. 87) resulta esclarecedor.


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